Plavac Mali es la variedad emblemática de Croacia. Se elabora como tinto o como rosé. Foto tomada de www.flavoursofcroatia.com

Quienes siguieron los pormenores de la reciente copa mundial de fútbol convendrán conmigo que el sesgo pro-croata de los aficionados no tuvo fronteras.

Fue tal el encanto despertado por el equipo de Croacia que, al final del partido, los vencedores le rindieron un sentido tributo. Y Kolinda Grabar-Kitarovic, presidenta de esta pequeña república centro-europea, se convirtió en la “novia” de millones de telespectadores en todo el mundo por su espontaneidad y calidez.

En resumen, Croacia dejó la impresión de ser un país con grandes pasiones, dueño de una atractiva geografía y de una variada riqueza cultural y gastronómica. O sea, rasgos muy dicientes de su conexión griega, fenicia, celta, otomana, austriaca, veneciana e italiana.

Croacia está dividida en dos definidos corredores, a lado y lado de los Alpes Dináricos.

En la franja oriental se encuentra Konentinentala Hrvatska (Croacia Continental), y en la occidental, sobre la costa adriática, Primorska Hrvatska o Croacia del Litoral.

Territorio encantado

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Los viñedos forman parte del paisaje croata desde las primeras incursiones de griegos, fenicios y romanos en su territorio. Foto tomada de www.flavoursofcroatia.com

Estas dos zonas albergan microclimas donde pueden plantarse numerosos productos del agro, como la vid.

En Croacia, la vitivinicultura está presente desde la llegada de griegos y fenicios, y, posteriormente, del Imperio Romano. O sea, una tradición milenaria.

En general, es una tierra de vinos blancos hechos con variedades locales, auinque en los últimos años se han cultivado varias uvas internacionales como Chardonnay, Sauvignon Blanc, Riesling, Müller-Thurgaud y Furmint.

La variedad dominante en la Croacia Continental es Laški Rizling o Graševina. Sus vinos sugieran aromas y sabores terrosos, lejos de los frutales y florales de zonas más nórdicas del continente europeo.

Las uvas tintas se aclimatan muy bien en el cinturón costero. Entre ellas, la más sobresaliente en la Plavac Mali, fuertemente emparentada con la Zinfandel californiana.

Antepasados de la Zinfandel

La famosa variedad tinta Zinfandel, emblema de los vinos californianos, tiene un entronque croata. Foto tomada de www.cocinayvino.com

La Zinfandel se consieró por mucho tiempo como vástago de la Primitivo itliana. Sin embargo, estudios realizados en 1994 por la genetista Carol Meredith, la uva Zinfandel es, en realidad, una copia casi idéntica de la croata Tribidrag o Crljenak Kaštelanski. Según Meredith, la Tribidrag es la línea paterna de la Plavac Mali.

Este tipo de vino tinto presenta gran cuerpo y complejidad, poca acidez y un alto porcentaje de taninos, así como notorios niveles de alcohol. Sus sabores se asocian a moras, cerezas negras, pimienta negra, higos secos y dejos especiados.

Además de vinos complejos y de estructura, Dalmacia también se conoce por la producción de vinos jóvenes para la exportación.

Una uva blanca costera, objeto hoy de gran popularidad, es la Pošip, que presenta notas frescas y reminiscencias a manzanas, vainilla, cítricos y almendras.

En líneas generales, la Croacia continental es abundante en sopas, carnes curadas, guisos y las legumbres cocidas.

En el litoral, en cambio, predominan los frutos de mar y el pescado, aliñados con hierbas mediterráneas como romero, albahaca, tomillo y laurel. Las aceitunas y el aceite de oliva son parte importante de su dieta diaria.

Desde el punto de vista turístico, la costa croata cuenta con más de 1.300 islas, donde las sorpresas para los sentidos nunca terminan.