El vino por tubería y el servido desde barriles de acero, como la cerveza, son la nueva tendencia en los mercados más amistosos con el medio ambiente. Fotografía tomada de www.freeflowwines.com

Si el agua se surte por tuberías, ¿por qué no el vino?

Sencillo. Porque el vino arrastra una carga de formalidades que convierte en pecado cualquier otra opción de beberlo.

Para la mayoría, sigue siendo un ritual quitar la cápsula, insertar el tirabuzón en el corcho, extraer el tapón con precisión y elegancia, y tomar la botella en las manos para servirla, delicadamente, en cada copa.

Nunca fue el caso del fallido intento de vender vinos empanados en el sistema Bag in the Box, que guarda el líquido en una bolsa sellada para proteger al vino contra la luz y el aire. Pero la bolsa viene dentro de una caja de cartón que hace lucir barato el producto, por más de que el contenido provenga de una bodega de doradas estrellas en su solapa.

Es difícil imaginarse el montaje de un bar con vinos en tubería y con grifos para extraer vinos de distintos tipos, estilos y orígenes. Pero esta es la nueva tendencia.

Ventajas

“¿Un rosado?. En menos de un minuto lo tendrá servido. Foto tomada de www.kegworks.com

Las ventajas, en principio, son múltiples:

-El vino se mantiene fresco desde la primera hasta la última copa

-Se evitan, así, procesos como la oxidación, la contaminación de corchos, y el desperdicio

-Por el caño pueden circular indistintamente vinos jóvenes, de gamas medias y altas, vendidos de manera fraccionada, es decir, por copa

-Agilidad en el servicio, ya que no hay necesidad de descorchar ni de servir en mesa por mesa

-Eliminación de desperdicios y de empaques para reciclar

-Reducción en los costos de transporte, pues no habrá necesidad de mover envases de vidrio de un continente a otro

-96% por ciento en la reducción de la huella de carbono.

Un nuevo estilo de wine bar

Así lucen los bares de Wine on Tap en varios establecimientos estadounidenses. Foto tomada de www.chatelaine.com

Incluso pueden instalarse barricas de roble con sus respectivas llaves para servir, por copa, vinos de alcurnia o ganadores de concursos y medallas.

La fiebre de los vinos por tubería crece como la espuma en Estados Unidos y Europa, y está por hacer su aparición en Latinoamérica.

Muchos bares de vinos y restaurantes de moda han comenzado a instalar la nueva infraestructura, debido a la novedad y a la creciente demanda, que impulsan, especialmente, los millennials con actitud ecológica.

Incluso, dos grandes proveedoras del sector –The Gotham Project y Free Flow Wines– acaban de lanzar un proyecto conjunto para instalar una moderna planta de suministro en New Jersey, llamada Filling Station East. En dicha planta se llenarán barriles de aluminio reutilizables con vinos premium para atender los mercados de la costa este de Estados Unidos.

Seguramente nunca ordenará una copa de vino del barril. Pero el mercado masivo, donde están los principales ingresos de las bodegas, se encaminará hacia allá a pasos agigantados.

Si estos desarrollos lo inquietan, ¿sigue creyendo que los vinos cerrados con tapa rosca o siliconas son deleznables?