Alejandro Fernández, una leyenda viva en Ribera del Duero. Foto cortesía de Pesquera.

Al momento de entrar en acción la Denominación de Origen Ribera del Duero, en 1980, sólo existían 12 bodegas operativas, entre ellas, Pesquera, regentada por un visionario hombre de campo llamado Alejandro Fernández.

Nacido entre vides, Fernández se propuso, en 1972, seguirle los pasos a la exitosa Vega Sicilia, convencido de que las condiciones de la zona podrían favorecer a otros competidores, entre ellos Pesquera, su marca insignia. 

Trece años después, en 1985,  la revista estadounidense Wine Advocate, del crítico Robert Parker, reseñó el vino de Pesquera y lo calificó como “Petrus español”, en alusión a una de las bodegas bordelesas más admiradas del mundo. Su fama aún se mantiene intacta.

En el nivel de Pesquera se encuentran otras marcas como Pago de los Capellanes, cuya apuesta es transmitirles a sus vinos una sensación de terruño claramente identificable.

Mariano García

Mariano García. Foto tomada de www.castillayleóndevinos.El Norte de Castilla.es

Además de Pesquera y Pago de los Capellanes, aparecieron, entre otros, dos vinos elaborados por Mariano García, ex enólogo de Vega Sicilia, que pronto asombraron a la crítica. Son ellos Mauro y Garmón, dos vinos expresivos y elegantes, más parecidos a los vinos franceses de estirpe que a los de sus colegas españoles.

La llegada de nuevos inversionistas y la transformación de varias bodegas locales atestiguan la actual fama de Ribera del Duero.

Hoy son más de trescientas empresas, entre las cuales aparece Viña Mayor, clásica en sus comienzos y hoy lanzada a conquistar nuevos consumidores con vinos modernos. Igual trabajo desempeña Matarromera, a la cabeza de uno de los grupos vitivinícolas más innovadores del mundo.

El rescate del ánfora

Desde PradoRey, Fernando Rodríguez de Rivera Cremadas, avanza hacia el futuro mirando el pasado. Foto de Hugo Sabogal

Tan innovadora resulta PradoRey, cuyo equipo enológico, encabezado por su director Fernando Rodríguez de Rivera Cremades, rompe permanentemente el status quo con vinos diferentes. Uno de ellos es El Buen Alfarero, hecho en ánforas de barro.

En otro nicho sobresale Torremilanos, cuyos vinos ecológicos son el reflejo del compromiso inquebrantable de los viñateros con el medio ambiente y con ese gran pasado vitivinícola de España.

Vizcarra, hoy gran protagonista internacional, debe su origen a un campesino vasco que puso a prueba su tesón para vencer dificultades hasta alcanzar su actual posición internacional.

Y Ébano, de capital portugués, y Tionio, de origen catalán, son proyectos impulsados por gestores externos, liderados por el danés Peter Sisseck, creador de la renombrada bodega Pingus.

Por otro lado, y mientras el promedio de producción se ubica entre los 10 a 15 mil kilos por hectárea, la máxima permitida aquí es de 7.000 kilos o, incluso, menos. Esto hace que los vinos gocen de niveles de concentración envidiables.

Otro factor que contribuye a elevar la calidad es haber dejado en manos de pequeños viticultores (más de 800) la producción de uva. Cada uno se esmera en ofrecer frutos de calidad superior para que las bodegas sigan haciendo maravillas.