Las bebidas de alto contenido alcohólico también se alteran..

Algunos de nuestros hábitos favoritos, cuando le damos vuelta al calendario, es vaciar cajones, deshacernos de chucherías, regalar prendas y objetos no usados y, obviamente, revisar el inventario del bar, después de terminadas las agitadas fiestas de fin de año.

Lo primero que debe hacerse es retirar todos los restos de vino que quedaron en botellas apresuradamente cerradas con sus propios corchos, a la espera de un voluntario que nunca llegó. Y ya es tarde.

Después de abiertas, las bebidas fermentadas como el vino tienen una vida útil corta porque el volumen de alcohol no es suficiente para evitar su oxidación ni su avinagramiento, por acción de la luz y el aire. El Jerez y el vermú corren la misma suerte. Y lo mismo debe decirse de aquellas cremas de licor elaboradas con lácteos, que, si están vencidas, implican riesgos para la salud. Con este tipo de líquidos aplica el sabio refrán de que “botella abierta, botella consumida”.

¿Qué pasa, entonces, con los espirituosos o destilados? ¿Cuánto duran?

Mi concepto general sobre la vida útil de los destilados –whiskies, rones, brandis, coñacs, orujos, aguardientes, ginebras, vodkas y demás brebajes de alto octanaje alcohólico—es que pueden mantenerse en relativo buen estado por largo tiempo, siempre y cuando cumplan con ciertas recomendaciones básicas a la hora de meterlas en el gabinete. Su principal escudo protector es el alto grado alcohólico, que evita la formación de bacterias.

Alteraciones

Con el tiempo, la luz y el aire modifican las moléculas aromáticas y gustativas. Foto tomada de Wikishisky.

Sin embargo, es inevitable que sufran modificaciones aromáticas y gustativas, dado que la el aire y la luz producen alternaciones químicas.

Un experimento sencillo es probar un destilado oscuro recién abierto y apreciar la plenitud de su potencia. El trago, incluso, puede llegar a ser molesto. A las pocas semanas se siente equilibrado, suave y agradable. Es el resultado de un ligero proceso de oxidación y pérdida de fragancias, algo que el experto nota con facilidad, mas no así el consumidor normal.

Algunos recomiendan terminar las botellas de espirituosos dentro de los dos primeros años para saborear todas sus propiedades. Otros, entre los que me incluyo, extienden la vida útil a cuatro o cinco años, siempre y cuando las botellas se mantengan en un mueble cerrado y alejado de fuentes directas de luz.

Otro punto crucial es evitar las fluctuaciones de temperatura. Asegúrese, por ejemplo, de que su bar esté alejado de chimeneas o ventanales por donde entren intensos rayos de sol. Prefiera los rincones más frescos de la casa, o. incluso, un sótano o un cuarto subterráneo, si los tiene.

Ya debe saber que la mejor forma de extender la vida útil de un vino es sellándolo con una bomba extractora de aire, la cual retira la mayor parte de oxígeno de la botella después de haberse retirado el corcho original. Estos implementos utilizan un tapón de caucho que permite extraer el aire mediante diminutas aperturas en la parte superior. Los destilados también se pueden beneficiar de este dispositivo.

Trucos para una larga vida

Algunas botellas duran décadas. Pero el contenido se degrada.

Finalmente, ponga las botellas en posición vertical. Acostarlas no es buena idea. Es casi seguro que la potencia del alcohol socavará los tapones, especialmente si son naturales o de corcho.

Sé que muchos se beben sus espirituosos favoritos a pequeños sorbos durante meses (o años). Transváselos a un envase más pequeño y oscura cuando el contenido esté por debajo de la mitad. Así evitará la dañina presencia del aire.

Finalmente, si alguna vez oyó decir que los tragos mejoran con el tiempo, es falso. Eso sólo se logra en una barrica de roble, como parte del proceso natural de elaboración. El vidrio no agrega nada.