Aunque la información la manejan unos pocos, ya no es un secreto que el crítico y periodista de especializado chileno Patricio Tapia sigue adelante con su proyecto de elaborar un vino propio. Su cepa elegida es la Cariñán, que ha registrado notables mejoras en los últimos años. “Empecé haciendo unas pocas botellas para mis amigos; ahora el círculo ha crecido y he debido aumentar la producción”, dice. No anticipa si lo pondrá a la venta y si seguirá manteniendo bajos volúmenes. Pero mientras no tenga un nombre ni una etiqueta, el vino de Tapia continuará circulando en una red privada. Ahora: quienes lo han probado, no han vacilado en dar su aprobación.