El gin toni va hoy más allá de la rodaje de limón.

No crea que la actual calentura por la ginebra va a apaciguarse. Todo lo contrario: la bebida está entrando en una nueva era, atrayendo la atención de consumidores jóvenes, quienes se han volcado a este destilado sin ninguna contención.

Para ellos, la principal atracción radica en el abanico de posibilidades de consumo, que va muchísimo más allá del tradicional gin tonic, cóctel inventado a mediados del siglo XIX por militares británicos durante la ocupación de la India.

La fórmula de combinar la ginebra con agua tónica y una corteza o rodaja de limón nació como alternativa para ingerir quinina como prevención contra la malaria. La quinina, caracterizada por su sabor amargo, era uno de los compuestos del agua tónica inventada por alemán Johann Jacob Schweppe. Pero la sensación desagradable persistía. Al añadirle unas onzas de ginebra y un toque cítrico, el efecto de la pócima cambiaba y, adicionalmente, alegraba la vida.

El cóctel se impuso rápidamente en Gran Bretaña y, desde allí, se extendió al resto del mundo. Aunque la ginebra es también un componente básico del Dry Martini, nadie discute que su mejor aliado histórico ha sido el gin tonic.

Sin embargo, la percepción anticuada de este cóctel lo mantuvo durante décadas alejado de las masas, limitando su uso a un pequeño grupo de aficionados, en su mayoría adultos mayores. Además, sus picos de popularidad fueron cortos y poco trascendentes.

El revolcón de Hendrick’s

Hendrick’s reinventó la fórmula. La inclusión de pepino cambió esquemas. Foto de The Secret Gin Club.

Pero en los últimos diez años, la historia cambió de raíz. El móvil fue la aparición en el mercado de Hendrick’s, la marca escocesa de ginebra, que se atrevió a innovar la fórmula original con nuevos botánicos, reemplazando la piel de limón o de naranja por una rebanada de pepino cohombro, cuyo aroma también formaba parte del líquido. Adicionalmente, y para hacer más vistosa la mezcla, se eliminó el vaso alto por una copa tipo pecera. Y ahí se armó la de troya.

Detrás de Hendrick’s comenzaron a aparecer nuevas marcas y nuevos orígenes. Francia, Holanda, España y Argentina, entre muchos otros países, incluido Colombia, se unieron a Inglaterra como fuentes de origen de nuevas ginebras. El agua tónica tampoco se quedó atrás, y surgieron opciones más naturales y menos industriales.

En 2016, la categoría de las ginebras premium obtuvo notorios repuntes frente a otros espirituosos, y este fenómeno abrió la puerta a las ginebras boutique y artesanales.

El número de destilerías ha aumentado considerablemente, igual que los experimentos con nuevos botánicos. Además de los tradicionales enebro, lima y semillas de cilantro, se han agregado esencias de flor de vid, quinina, frutos rojos, yerba mate, lavanda, té negro y té verde, trébol, albahaca, romero, pétalos de rosa, semillas de amapola, corteza de casis, romero, pino, aceitunas, hierba del espíritu santo y muchos compuestos más.

El bar de ginebra

Los nuevos bares de ginebra agrupan cada vez más a jóvenes consumidores. Foto de GTBuzz1

De hecho, en los bares de ginebra de Madrid, Londres, París y Amsterdam es posible elegir un variado abanico de agregados, lo que, en el fondo, permite elaborar una gin tonic a la medida del consumidor.

Además de utilizar alcoholes provenientes de insumos distintos al grano –destilados de uva–, también se ofrecen implementos para elaborar la ginebra en casa.

Incluso, la rebanada de pepino cohombro, con la que Hendricks transformó el mercado, está siendo reemplazada por granos de pimienta, hojas de tomillo, trozos de jengibre y cortezas de canela.

Los nuevos bares de ginebra rescatan antiguos decorados y hacen posible tomar ginebra pura en tazas chinas de porcelana.

Igualmente, se han multiplicado las visitas a las destilerías y han surgido clubes de entusiastas en numerosas capitales.

Sin duda, vendrán más novedades. De manera que no queda más remedio que mantener encendido el radar.

Foto de Magazin Gin Bar