Ilustraciión de Nuno Barreto de 1961 para el poema "Aqui, Douro" (António Cabral).

Ilustraciión de Nuno Barreto de 1961 para el poema “Aqui, Douro” (António Cabral).

Los grandes vinos nunca mueren. Innegable: los estilos cambian, las modas van y vienen, las preferencias de los consumidores varían y los viñateros se adaptan para sobrevivir, pero los grandes vinos siguen ahí, incólumes y erguidos, como si el paso del tiempo sólo fuera para ellos un simple juego de décadas y siglos.

Desde el auge de los vinos frescos y ligeros –a partir de los años 90–, joyas como el Jerez y el Oporto comenzaron a perder lustre. Por lo visto, a los nuevos bebedores poco les atraían sus aromas y sabores complejos.

En el caso del Jerez, sus punzantes notas ácidas y avinagradas, derivadas del natural proceso de oxidación, generaron rechazo. Igualmente, el Oporto les pareció oxidado, alcohólico y dulzón, digno de hombres maduros y adinerados, con un cigarro entre los dedos.

Fiel a su carácter

Proceso de añejamiento del oporto por el sistema de solera. Toto tomada de www.taylor.pt

Proceso de añejamiento del oporto por el sistema de solera. Toto tomada de www.taylor.pt

A diferencia de los acostumbrados vinos secos, cambiantes según la brújula de los gustos, el Jerez y el Oporto nunca han perdido su esencia. Los siglos les han enseñado a esperar la madurez del tiempo y el gradual blanqueo de los cabellos para después atrapar a los aficionados y no dejarlos ir.

Todo esto desfiló por mi cabeza cuando me enteré que el mejor vino del mundo en 2014, según la revista estadounidense Wine Spectator, fue un Oporto Vintage del 2011, elaborado por la casa Dow’s, en la clásica región de Duoro, al nororiente de Portugal. Su calificación: 99 puntos sobre 100.

Según el dictamen, Dow’s transmite un estilo más ligero que sus predecesores, pero también demuestra un asombroso equilibrio entre sus componentes, que le permitirá vivir, sin dificultad, por muchas décadas más. O sea: rejuvenecido, pero no maquillado.

Y en el lugar 13 fue elegido otro Oporto: un Fonseca Vintage, también del Duoro.

Estilos definidos

Casas centenarias y sus estilos definidos. Foto tomada de www.wine-pages.com

Casas centenarias y sus estilos definidos. Foto tomada de www.wine-pages.com

Lo interesante del Oporto es que se acomoda a diferentes momentos, dependiendo de su estilo de elaboración. Por lo general, el Ruby, más joven, no requiere de prolongado añejamiento y está siempre listo para disfrutar. El Tawny, en cambio, mezcla vinos de distintas añadas y posteriormente es necesario acoplarlo en barricas durante varios años.

En la mesa, el Oporto acompaña un sinnúmero de preparaciones y productos gastronómicos. Muchos lo prefieren al final de las comidas, como edecán insuperable de quesos y postres de chocolate. Y es un perfecto aliado de los habanos. Cuando el Oporto tiene menos carga de dulzor, funciona maravillosamente con algunas carnes.

En últimas, el Oporto es como el champán, porque viste de gala cualquier ocasión.

Este artículo fue publicado inicialmente por la Revista Diners (www.revistadiners.com.co)