Los wine bars en aeropuertos se están multiplicando. vintage.johnnyjet.com

Los wine bars en aeropuertos se están multiplicando. vintage.johnnyjet.com

Hace poco hice una prolongada escala en el aeropuerto internacional Arturo Merino Benítez, de Santiago de Chile. Allí, entre tiendas de ropa, productos electrónicos, lentes de sol, artesanías y un nuevo y gigantesco Duty Free, ha comenzado a llamar la atención de los viajeros un simpático bar de vinos llamado Vinum-The Chilean Wine Experience.

En un cómodo espacio –que incluye barra y cómodas mesas, se ofrecen 30 vinos especialmente seleccionados, que muestran los distintos orígenes y estilos del país austral. La lista cambia mensualmente.

Es una vitrina ideal donde se ofrecen marcas archiconocidas y otras no tanto, pero que encuentran en este espacio una manera de llegar a una buena tajada de los 20 millones de pasajeros anuales que desfilan por esta terminal aérea. El aeropuerto español de Barajas, con 45 millones de visitantes flotantes –o sea, algo así como la totalidad de la población colombiana– considera el tráfico aeroportuario el mejor ejemplo de mercadeo masivo y global bajo un mismo techo.

Vinum: vitrina chilena en Santiago

Vinum ofrece a millones de viajeros la posibilidad de conocer los vino s de Chile. www.tripadvisor.com

Vinum ofrece a millones de viajeros la posibilidad de conocer los vino s de Chile. www.tripadvisor.com

En Vinum se pueden probar vinos por copa a precios razonables. Pero también se pueden comprar botellas para llevar. Y es un hecho que la mejor manera de atrapar a un consumidor de vinos es por su paladar.

Algo similar ocurre en el Patagonian Wine Experience del aeropuerto internacional de Ezeiza, en Buenos Aires, con la diferencia que los vinos vendidos allí sólo provienen de la patagónica Neuquén, la más nueva zona de elaboración de vinos de calidad argentinos. Seguramente no tardará en aparecer algún proyecto similar al de Vinum, en Santiago de Chile, para poder incluir lo tradicional y lo nuevo de otras zonas productoras como Catamarca, La Rioja, San Juan, y Mendoza.

Aparte de ser una vitrina perfecta para promover los vinos de todo un país, el negocio de los bares de vinos en terminales aéreas es también un negocio con buenos resultados comerciales rinde buenos frutos comerciales, como lo demuestran los muchísimos wine bars aeroportuarios que existen Estados Unidos y Europa. Son lugares más relajados y menos ruidosos que otros puntos de encuentro, donde se baja la adrenalina producida por la estresante experiencia de viajar.

Vino Volo y muchos más

Vino Volo es una de las cadenas en crecimiento. www.sanantoniowinebars.com

Vino Volo es una de las cadenas en crecimiento. www.sanantoniowinebars.com

Hay, incluso, todo un ranking elaborado por la reconocida guía gastronómica Fodors, que ha clasificado los ocho mejores lugares en Estados Unidos. Los hay en Minneapolis, Palm Springs, Chicago, Seattle, Atlanta, Houston y Nueva York. Incluso ha surgido toda una cadena llamada Vino Volo Wine Bar, que ha abierto ya 15 locales en aeropuertos de Boston, Detroit, San Francisco y Salt Lake City, entre otras ciudades.

Además de vino, estos lugares ofrecen una selección de tapas y platos que están por encima de la media de lo mal llamados restaurantes de aeropuertos. Justo es decir que algunos célebres cocineros internacionales, como el escocés Gordon Ramsey, que instaló un agradable lugar en la terminal 5 del aeropuerto de Heathrow, llamado Plane Food, un perspicaz juego de palabras que significa “comida sin complicaciones” (plane food) o “comida de avión” (plane food).

Vinotecas efímeras

La familia Perrin y su concepto de vinotecas de armar y desarmar. www.vitabella.fr

La familia Perrin y su concepto de vinotecas de armar y desarmar. www.vitabella.fr

Y así como los wine bars de aeropuertos se han convertido en todo un fenómeno, ocurre igual con los bares de vinos en estaciones de trenes o a bordo de estos vehículos.

Es el caso de dos proyectos montados por la familia Perrin, céebre clan de bodegueros del sudeste francés. Por un lado, montaron una tienda tipo cajón de madera (como las cajas utilizadas para transportar botellas) en la estación de Avión, y un wine bar rodante en el tren que cubre la ruta desde St. Pancras, en Inglaterra, hasta Lyon, Marsella y Aviñón, en Francia.

Los Perrin no son ningunos aparecidos en el negocio. Son los dueños de Château Beaucastel, en la célebre denominación Chateauneuf du Pape, y de Château Miraval, la bodega que tienen en compañía con Brad Pitt y and Angelina Jolie.

También han comenzado a aparecer los Mobile Wine Bars, muy parecidos a los Wine Trucks (o camiones-restaurantes) que pululan por las grandes capitales del mundo, incluidas varias ciudades colombianas. Uno de esos bares de vino en movimiento se estaciona en el nuevo centro comercial de outlets Los Arcos, en el barrio Palermo, de Buenos Aires.

 

Publicación inicial: Diario El Espectador, Colombia (www.elespectador.com)