IMG_3933Todos coincidimos en que ir a buscar un vino en cualquier tienda o supermercado puede transformarse en un enorme reto a nuestra imaginación. Cientos de etiquetas de todos los orígenes y de todos los precios nos apabullan y nos hacen sentir inseguros e indefensos. En tales circunstancias, salir a buscar un vino para el almuerzo o el fin a de semana puede llegar a convertirse en un programa engorroso. ¿Cuál escoger? ¿Tinto o blanco? ¿Seco o dulce? ¿De precio alto, medio o bajo? ¿Reconocido o desconocido? Reconozcámoslo: pocas personas tienen una respuesta segura y firme. La mayoría termina por preferir lo que siempre ha tomado, en vez de aventurarse a descubrir nuevas joyas, así éstas escondan emocionantes sorpresas. No nos digamos mentiras: en materia de vinos, somos todavía algo previsibles y aburridos.

He estado probando en los últimos meses algunos vinos que nos agradarán, sin afectar nuestro bolsillo. Se trata de interesantes descubrimientos, que, sin duda, se acomodan sin dificultad a nuestro paladar: ya sea porque son vinos francos y sin artilugios (para beberlos solos o como acompañantes de nuestras comidas habituales), o porque tienen buena complejidad y estructura, y soportan almuerzos y platos más contundentes, con motivo de una ocasión especial.

Para reflejar nuestra condición de país esencialmente consumidor, he escogido un grupo de cinco etiquetas procedentes de distintos orígenes, diferentes tipos de uva y variados estilos. ¡Así que a disfrutarlos!

2161Santa Cristina

Pinot Grigio, Chianti Superiore

Toscana, Italia, 2011

A pesar de que Santa Cristina es una de las marcas italianas más vendidas en el mundo, sus creadores –los herederos de la antigua familia Antinori (1385)– nunca han comprometido la calidad. Este Pinot Grigio –variedad que la península itálica ha impuesto fácilmente en todos los continentes– es pródiga en elegancia y suavidad. Es fresco en boca, con reminiscencias a manzana verde y flores blancas, y un atractivo trasfondo mineral. Bébalo: 2013 Alc.: 12%

2_4057750_3La Crema

Pinot Noir, Monterrey,

California, Estados Unidos, 2011

El Pinot Noir es una de las variedades más notorias y mejor elaboradas en California. En la mayoría de los casos, se trata de una apuesta segura. La zona costera de Monterrey está sur de San Francisco. Allí, las brisas marinas ofrecen las condiciones ideales para un tipo de uva que da lo mejor de sí en climas frescos. Este Pinot Noir se muestra suave y floral, con notas a cerezas y ciruelas negras, y un agradable nervio mineral. Bébalo: 2013-2015. Alc.: 13,5%

vignes-bila-haut-rgeLes Vignes de Bila Haut, M Chapoutier,

Côtes-du-Roussillon, Francia, 2010

Este vino es mucho más de lo que vale. Su creador, el bodeguero francés Michel Chapoutier, analizó durante seis años los suelos limosos, calcáreos y pizarrosos de Roussillon hasta cerciorarse que los cepajes utilizados en su confección (Syrah, Grenache y Carignan) pudieran fundirse con el terroir de la zona para entregar un vino lleno de sugerencias a frutos negros y especias, sobre una seductora estructura mineral. Bébalo: 2013-2018. Alc.:13%

 

palo-alto-cabernet-sauvignonPalo Alto Reserva,

Cabernet Sauvignon /Carmenere/Syrah,

Valle del Maule, Chile, 2011

El Valle del Maule es una de las zonas de producción de mayor calidad en Chile. Este ensamblaje de tres cepas tintas, provenientes de distintas fincas de la zona, entrega una gran complejidad, con aromas a moras negras y rastros a cacao, producto de sus 15 meses en barricas de roble francés. A pesar de su buena estructura, es suave, equilibrado y persistente. Aquí la uva Carménère brilla al lado de dos cepas clásicas como la Cabernet Sauvignon y la Syrah. Bébalo: 2013-2015. Alc.: 13,5%

Valduero-Crianza-2007-75cl_XLValduero,

Crianza, Ribera del Duero,

España, 2009

Dos mujeres –Yolanda y Carolina García Viadero– son las responsables de elaborar, en su categoría, uno de los vinos más representativos de Ribera del Duero. El 2009 fue un año histórico para la zona, lo que eleva sustancialmente su complejidad.

De color granate, este Valduero revela aromas frutales y especiados en nariz, y un sugestivo nervio en la boca. Antes de salir al mercado, se añeja 27 meses en roble y en botella. Tiene un largo final. Bébalo: 2013-2018. Alc.: 14%