No puede asumirse que a las mujeres sólo les gustan las bebidas suaves. Foto tomada de www.blisstree.com

Además de los vinos blancos, las mujeres también prefieren los destilados transparentes. Foto tomada de www.blisstree.com

A pesar de que las fronteras de género tienden a desvanecerse dentro del neutral  estilo de la vida contemporáneo, quedan aún varios prejuicios de lo que beben los hombres y lo que prefieren las mujeres a la hora de pedir una copa. Los contrastes más notables son, por ejemplo, los vinos tintos (los hombres) vs los blancos (las mujeres), y, así, sucesivamente: los secos vs los dulces, y los whiskies, vodkas y tequilas vs las cremas y los licores frutados.

Aparentemente, el paladar masculino tolera más los aromas y sabores complejos e intensos, mientras que el femenino acoge de manera preferencial todo aquello que resulta suave y discreto. Y aunque puede haber algo de cierto en estas presunciones, no dejan de ser discutibles o, incluso, imprecisas.

En los últimos tiempos, se ha registrado , por ejemplo, un repunte significativo en el consumo femenino de vinos tintos y de vigorosos destilados. Es más: las mujeres no se hacen lío y disfrutan, al igual que los hombres, los vinos robustos y astringentes, lo mismo que los rones y las cervezas de alto contenido alcohólico. Y sus rostros no dibujan gestos de desagrado.

La generalidad, sin embargo, sigue inclinándose por los vinos blancos y los cócteles, pero las preferencias, más que a circunstancias de género, obedecen , a razones de bienestar y de salud. Los hombres, en cambio continúan bebiendo sin hacer mayores reflexiones.

Los beneficios de los blancos

Entre las principales ventajas del vino blanco está el bajo contenido de calorías. Foto tomada de www.madamenoire.com

Entre las principales ventajas del vino blanco está el bajo contenido de calorías. Foto tomada de www.madamenoire.com

En repetidas encuestas, las mujeres dicen preferir los blancos por su docilidad en el paladar y por sus bondades, entre los cuales citan un menor contenido calórico y varios beneficios saludables. En efecto, una copa de blanco, de alrededor de 175 mililitros, apenas llega a las 130 calorías. Muy poco. Adicionalmente, las uvas blancas contienen dos importantes componentes como el tirosol y el hidroxitirosol, que ayudan a proteger las arterias contra peligrosos taponamientos. Consumidos en moderación, los blancos reducen también la resaca. No en vano un 80% de las mujeres dice preferirlos.

Algo similar ocurre con los espumosos, y, en particular, con el champán. En esencia, el champán es un vino blanco que contiene un alto porcentaje de gas carbónico, producto de una segunda fermentación en botella o en tanque. Su cantidad de calorías es ligeramente más alta que la del vino blanco tranquilo (133 contra 130), debido a que se le agrega una pequeña dosis de vino dulce para compensar la pérdida de líquido durante el degüelle, o sea, el retiro de sedimentos derivados de la segunda fermentación.

Los espumosos albergan una buena cantidad de antioxidantes, que obran como protectores contra derrames o enfermedades isquémicas.

Las burbujas transmiten al cuerpo con mayor rapidez los encantos del vino. Foto tomada de www.sheknows.com

Las burbujas transmiten al cuerpo con mayor rapidez los encantos del vino. Foto tomada de www.sheknows.com

Los encantos de las burbujas

Pero quizás una de sus atractivos más excitantes, tanto para la mujer como para el hombre, es que las burbujas transportan más rápidamente el alcohol a la sangre, produciendo una pronta placidez y cosquilleo, y una sensación momentánea de felicidad.

Para aquellas mujeres que buscan tragos más contundentes, el vodka es uno de sus mejores aliados. Al estar elaborado con alcohol de alta pureza, es ideal para la coctelería, porque combina fácilmente con juegos, infusiones y frutas. Las mujeres más jóvenes lo mezclan con energizantes. Por añadidura, sus múltiples destilaciones eliminan toda posible impureza, lo que, a su turno, minimiza el guayabo.

Las mujeres y el vodka

La moda de beber vodka es reciente entre las mujeres de los metrópolis de moda. Foto tomada de www.barmano.com

La moda de beber vodka es reciente entre las mujeres de los metrópolis de moda. Foto tomada de www.barmano.com

Antes de convertirse el vodka en un trago de moda (hacia finales de los años 90), sólo una quinta parte de las mujeres decía preferirlo. Hoy el porcentaje ha subido a una tercera parte de la población de mujeres jóvenes y profesionales.

Otro atractivo es la casi nula presencia de azúcar y carbohidratos. Alcanza, apenas, siete calorías por gramo. Esto quiere decir que una copa de vodka de 35 mililitros no supera las 72 calorías.

Entre las mujeres más jóvenes, la cerveza –y en particular la de origen artesanal– también ha pasado a ocupar una alta posición entre sus preferencias. Porque además de su bajo nivel alcohólico (ente 3% y 6% por volumen), la cerveza ejerce también un papel de paridad entre la muchachada de ambos sexos.

Y, sin distingos de edad, el vino tinto parece tener efectos en el libido, según la Universidad de Florencia, en Toscana, Italia. Una investigación con 800 consumidoras reveló que el vino tinto acentuaba su predisposición al deseo sexual frente a las consumidores que preferían otras bebidas y otros tipo de vino. Según los autores, el factor responsable de este comportamiento no es el alcohol, sino los antioxidantes presentes en la bebida. Obran como dilatadores, aumentando la circulación de sangre a ciertas partes del cuerpo.

Los antioxidantes ya habían demostrado su efectividad a la hora de limpiar las arterias y proteger a todo tipo de amante del vino contra posibles enfermedades coronarias.

Artículo publicado inicialmente por la Revista Diners (www.revistadiners.com.co)