Esta valiosa herramienta se publica hoy en varios idiomas. Foto de Hugo Sabogal

Esta valiosa herramienta se publica hoy en varios idiomas. Foto de Hugo Sabogal

Hace unas semanas me vi con mi hermano, Ernesto, quien va de sur a norte y de oriente a occidente con una de las tripulaciones de Avianca. Durante años, ha sido mi fiel transportador de la revista Wine Spectador, que –él bien lo sabe– me agrada consultar. Podría leerla en la tablet, pero es mejor la que él trae con sus propias manos.

En nuestra última conversación me dijo que su próximo destino era Madrid, y entonces le pedí que me comprara la Guía Peñín 2013, algunas de cuyas ediciones anteriores he venido coleccionado desordenadamente desde hace mucho tiempo. Son, para mí, una fuente de consulta obligatoria.

A Peñín me lo crucé varias veces en Madrid a finales de los años 80, cuando yo trabajaba en la redacción del periódico El País. Por esa época compré algunos de sus primeros libros sobre vinos, como el Manual de vinos españoles  y Mis 101 mejores vinos. También ha publicado obras sobre la Rioja, Castilla-León, Navarra y La Mancha.

Palabras de maestro

Peñín domina como nadie el escenario del vino español. Foto de www.joelmontana.blogspot.com

Peñín domina como nadie el escenario del vino español. Foto de www.joelmontana.blogspot.com

Desde aquella época, Peñín me infundió respecto, aunque debo confesar que me causaba cierto temor su mirada fija detrás de unos lentes muy serios. Lo que importa es que confiaba ciegamente en sus opiniones, como lo sigo haciendo ahora, en las páginas de su blog especializado.

Peñín ha sido el más prolífico escritor de vinos de España, además de fundador de clubes, consultor, catador, conferencista y experto comunicador.

Pensaba en todo esto cuando recibí una llamada en mi celular originada en España. Era Ernesto. No son 8 euros lo que cuesta (como yo le había dicho), sino 30. Y ya no se consigue en los quioscos de periódicos y revistas, sino en la sección de libros del Corte Inglés. Y se publica en inglés y alemán, por si acaso. “No importa”, le dije. “Tráigala y se la pago en efectivo o se la canjeo por vinos”. Y así fue.

9.800 vinos y más

La oferta desborda la capacidad de los compradores de saber qué quieren. Foto de www.blogspot.univinum.es

La oferta desborda la capacidad de los compradores de saber qué quieren. Foto de www.blogspot.univinum.es

La Guía Peñín 2013 pesa como un libro de medicina. Tiene 1.343 páginas de información y cubre todas las regiones vitivinícolas españolas, hasta los Vinos de Pago y Vinos de la Tierra. Tampoco deja por fuera ningún estilo. Y presenta un largo listado de todos eventos de vinos realizados en el país ibérico (mucha ventaja nos llevan, sin duda). También reseña y califica más de 9.800 vinos, 2.500 de los cuales reciben mención especial por tener  la mejor relación calidad-precio.

Ahora que se avecina la implementación del Tratado de Libre Comercio con la Comunidad Europea, la avalancha de vinos del Viejo Continente será inevitable, y es mejor prepararnos, no sólo desde el punto de vista de los consumidores, sino de los importadores y comercializadores, quienes pueden utilizar este manual para ir de compras con la guía segura de José Peñín y su equipo.

La conclusión de este compendio es que, si bien el número de muestras presentadas ha aumentado de manera significativa, también lo ha hecho la calidad de los vinos evaluados. Según los editores, esto muestra “la tendencia ascendente e imparable de la calidad de los vinos españoles”, que, entre otras cosas ocupan el tercer renglón entre las preferencias de los colombianos, después de los chilenos y de los argentinos.

Pero quizás lo más destacable es la nueva tendencia de los vinos tintos peninsulares. Muchos deberán recordar que, en su mayoría, estos vinos se sentían viejos y agotados, producto de largas maduraciones en barricas de roble.

Los actuales, señalan los editores de la guía, son “vinos más ligeros, expresivos, y por lo tanto con una mayor incidencia de los matices balsámicos y frutales”. Y otra movida interesante es que los nuevos enólogos evitan la maduración excesiva de las uvas para reducir el riesgo de altas graduaciones alcohólicas y facilitar, de paso, una más clara identidad. Por tanto, muchos de estos vinos españoles exhiben matices elegantes, sutiles y a veces más fragantes.

Y como punto final, destacan el notable crecimiento de los cavas o espumosos ibéricos, sometidos ahora a largas maduraciones para mejorar su estructura y complejidad. Es una tendencia que va a cobrar cada vez más fuerza y aquí la estaremos esperando.

Los diez vinos tintos más excepciones de España, según la Guía Peñín 2013, son, en su orden:

Artadi El Carretil 2010; L’Ermita 2010, de Álvaro Palacios; Regina Vides 2009, de Hermanos Sastre; Vega Sicilia Reserva Especial 1994/1999/2000; Pingus 2010; Contador 2010; Dalmau 2007 y Castillo Igay 2001 (ambos de Marqués de Murrieta); Victorino 2009, y Termanthia 2010.