Viñedo de San Pedro de Yacochuya, en Cafayate. Su Tannat sube posiciones.Foto de Hugo Sabogal

Nadie es profeta en su tierra. Y en el mundo del vino sí que vemos el trasfondo de este viejo adagio popular.

La uva Malbec, por ejemplo, es originaria del sudoeste francés, con su epicentro tradicional en la localidad de Cahors. Sin embargo, la Côt ó Auxerrois, como se le denomina a la Malbec en esa zona, se muestra austera y secante. Por tal motivo, ha sido utilizada, principalmente, como ingrediente de mezcla para mejorar, por ejemplo, el color de un vino.

Por fortuna para el Malbec, Argentina –su nuevo hogar desde mediados del siglo IXI– cuenta con condiciones climáticas ideales para hacer con ella un vino goloso, amable y fácil de tomar. Estas características explican el éxito del Malbec austral en los mercados del mundo.

Entre las condiciones que favorecen a Argentina están la alta irradiación solar y la presencia de un clima caluroso para poder alcanzar una completa maduración.

Otro caso donde el alumno supera al maestro involucra a la Syrah, que ha encontrado en Australia un entorno tanto o más propicio para extraer lo mejor de sí que en su ancestral territorio del norte del Ródano francés.

Los mismo puede decirse de la Sauvignon Blanc, que brilla con luz propia en Nueva Zelanda, opacando a los excelentes blancos hechos en el Valle del Loira, en Francia.

Australia también es un pequeño paraíso para la uva Riesling, que le permite igualarse a algunos de los más fantásticos Riesling de Alemania, Alsacia y Austria. Y los Pinot Noir neocelandeses y de Oregon, en Estados Unidos, también desafían a los incomparables tintos de la Borgoña.

Buen hacedor

Mariano Quiroga, de Porvenir de los Andes, habla de su Tannat como la rebelión de su reciente juventud. Foto tomada por Hugo Sabogal

Todo este preámbulo es para decir que la Tannat ha encontrado una excelente expresión en los Valles Calchaquíes de Salta, en el norte de Argentina, lo mismo que en Mendoza, pese a que Uruguay es se segundo hogar, después de Maridan (su aparente punto de partida), en el suroeste de Francia.

El nombre del Tannat se deriva, como su nombre lo indica, de una alta presencia de taninos, que le aportan al vino estructura y carácter. Pero cuando esa potencia se hace arrolladora, el riesgo de desencantar en vez de encantar está siempre presente.

Acabo de recorrer varias bodegas en la salteña Cafayate, donde he encontrado que la Tannat argentina está tomándole cierta ventaja a la uruguaya y a la francesa, regalando mostos plenos de fruta negra, taninos suaves y una sensación agradable en boca desde el momento de su elaboración. No hay que esperarlo a que suavice.

Enólogos como José Luis Mounier (de Tumbak, Lávaque y de su propia marca), Mariano Quiroga (de Porvenir de Los Andes) y Rafael Domingo (de Domingo Molina), para citar sólo tres, han logrado estupendos y bebibles Tannat, complejos, pero a la vez sabrosos y jugosos.

Me senté a degustar sus Tannat y después de varios días logré convencerme que Argentina le está encontrando nuevos compañeros de ruta a las clásicas Malbec (tinta) y Torrontés (blanca), lo que significa una opción interesante para el consumidor. Cuentan que los pedidos de Tannat desbordan, en Argentina, su capacidad de producirlo.

Marcas para destacar

La Bodega Félix Lávaque fue una de las primeras en incorporar el Tannat en sus viñedos. Foto de Hugo Sabogal

Dentro de las marcas de Tannat argentino es interesante destacar los nombres de algunos de sus principales productores:

Salta: Porvenir de los Andes, Lávaque, Domingo Molina, San Pedro de Yacochuya y Michel Torino, entre otros.

Mendoza: Familia Zuccardi

San Juan: Callia

Orígenes y evolución

La marcada presencia de Tannat en la zona de Madirán, en el suroeste francés, siempre ha hecho pensar que sus orígenes yacen

allí. Sin  embargo, varias investigaciones apuntan a que sus raíces son vascas y que su traslado a Suramérica corrió por cuenta de inmigrantes de Euskadi en el siglo XIX. Desde su inserción en Uruguay también se le ha conocido Harriague, en honor al apellido de su mayor promotor en tierras americanas.

Dentro de los esfuerzos hechos por los uruguayos para suavizar la potencia tánica de la urva Tannat figuran mezclarla con cepajes nobles y menos intensos como Pinot Noir y Merlot.

Además de Uruguay y Argentina, la Tannat también se ha plantado en California.

En la mesa, los vinos hechos con Tannat van muy bien con carnes a la brasa y preparaciones con ingredientes fuertes.

Sus características aromáticas y gustativas se distinguen por sus sugerencias a frutos negros como la mora. Sus toques especiados y ahumados provienen de su necesario paso por barricas de roble para poder domar su intensidad.

La Tannat, para dar una idea de su carácter, supera en intensidad a la Cabernet Sauvignon.