El Wine & Spirits Education Trust es la entidad educativa, especializada en vinos, más respetada del mundo.

“¿Pensaba usted que la universidad era difícil?” Así rezaba el primer párrafo de un revelador artículo publicado por el diario San Francisco Chronicle sobre al arduo camino de alcanzar el título de Master of Wine, el más codiciado galardón académico para los profesionales de la industria. Es una especie de PhD, otorgado por el Institute of Masters of Wine (IMW), creado en 1953 y cuya sede principal es Londres. De los 25.000 aspirantes examinados hasta hoy, sólo 300 han aprobado el difícil examen final, lo que indica la magnitud del emprendimiento.

Para poder ser aceptado en la carrera, es ideal tener una base sólida de conocimientos, contar con una comprobada experiencia en el ramo vitivinícola o haber hecho el equivalente a un pre-grado universitario en el Wine & Spirits Education Trust (WSET), filial del IMW, también con asiento en la capital inglesa.

Los Masters of Wine estudian arduamente para conocer todos los aspectos de la bebida: viticultura y vinicultura, terroirs en los cinco puntos cardinales, tipos y estilos de vino, estética de las botellas y de los empaques, lo mismo que técnicas de distribución, mercadeo y ventas, al igual que la letra menuda de las regulaciones nacionales e internacionales, entre otras asignaturas. Lo mismo ocurre con los destilados.

En menor escala, existen, por supuesto, cursos de cata y de vinos de distinta intensidad y calibre, pero instituciones como el WSET se convierten en un camino seguro para el IMW debido a su rigurosidad y radio de acción. Mientras el IME tiene apenas dos oficinas alternas en Australasia y en Norteamérica, el WSET funciona en 100 países e imparte estudios en 18 idiomas. De sus aulas han salido más de 40.000 personas.

“Our man in the neighbourhood”

Echeverría combina el arte de enseñar con el de hacer muy amable y ameno el aprendizaje de un tema complejo. Foto de

El chileno Eugenio Echeverría, representante del WSET para Brasil, Chile y Colombia, ha ayudado a formar decenas de personas en estos tres mercados. Según su experiencia, los alumnos buscan perfeccionar su conocimiento del vino por razones profesionales y lúdicas. “El 60 por ciento trabaja en el sector, mientras que el 40 por ciento restante aprende por gusto personal”, dice Echeverría.

Para el profesional, el cartón del WSET es una forma de mejorar su posición y sus ingresos, mientras que para el entusiasta es un recurso encaminado a entender mejor su afición y disfrutarla con orden y rigor. “En ambos casos, cubrimos todos los aspectos del vino, los licores y los destilados, y enseñamos a entender lo que hay dentro de cada copa, sin argucias técnicas”, añade Echeverría.

El origen inglés de estos programas tiene una explicación: Londres ha sido, desde hace más de tres siglos, el centro internacional de conocimiento y comercialización del vino y de las bebidas destiladas. Tanto el IMW como el WSET se crearon en dicha ciudad para elevar el nivel profesional de todas las posiciones de la industria, que suman más de treinta. “Inglaterra es una garantía de independencia frente a los países productores y exportadores del mundo”, dice Echeverría. “No en vano Londres es la sede de Live-Ex, la bolsa del vino que regula el mercado de valores del sector”.

Quizás no muchos aficionados o profesionales quieran optar por el título del MW, que exige una inversión monetaria de más de 30.000 dólares y una dedicación indefinida de tiempo y paciencia. Y si bien la duración depende de cada aspirante, obtener el diploma puede tardar lustros, si no décadas. Y al final, el interesado puede aprobar la primera parte del examen final, y reprobar la segunda.

Enseñanza de corte global

Los cursos se imparten en 16 idiomas en 50 países. Hay cerca de 30.000 alumnos titulados.

Los tres niveles básicos del WSET son, obviamente, más llevaderos, pero no menos exigentes, y su costo puede oscilar alrededor de los 4.000 dólares.

El primer nivel dura ocho horas e implica una degustación de 12 vinos. También analiza las variedades de uva para aprender a distinguirlas. Y, al final, se presenta una prueba escrita de 30 preguntas.

El segundo curso requiere tres días de clase, además de 20 horas previas de estudio. Se evalúan 46 vinos y una cantidad importante de destilados. Se debe pasar un examen de 50 items de elección múltiple.

Con una exigencia de tiempo mayor, el tercer nivel demanda 90 horas de estudio previas y 40 horas de clase. Se desarrolla durante una semana y se catan 85 vinos y destilados. Aquí el estudiante se somete a una intensa degustación a ciegas para establecer el tipo, variedad y origen de los vinos examinados, a partir, solamente, de la experiencia sensorial y del conocimiento previo.

En busca de la joya de la corona

Una foto de la sede del Institute of Masters of Wine, en Londres.

En Colombia, sólo se imparten los tres primeros cursos. El siguiente debe tomarse en Londres, Estados Unidos o Australia.

Mauricio Bermúdez, gerente de alimentos y bebidas del Hotel Cosmos 100, valora el programa porque le resulta “vital” homologar sus investigaciones y actualizar conocimientos y experiencias, “porque el mundo cambió y el mundo vinícola cambió aún más”. Y agrega: “ya he alcanzado un nivel superior y estoy contento porque pienso llegar algún día al Master of Wine”.

El cuarto nivel se acerca, precisamente, a la base de la pirámide de ese preciado título. Se divide en seis módulos, con una duración total de dos años. Se ven temas como el mercado global, los secretos de la viticultura y la vinificación, el análisis de todos los vinos secos, espumosos y fortificados del mundo, así como los destilados más notables de los cuatro puntos cardinales.

Con una población de millones de consumidores en todos los continentes, educarse en el vino es una prioridad para pocos. No obstante, y para quienes se toman con seriedad la materia, el vino nunca deja de ser un alimento y un cómplice de la civilización actual, así como lo es el arte, la cultura y la laboriosidad humana. Su estudio no es inferior a estas disciplinas.

Este artículo apareció inicialmente en la Revista Diners, de Colombia (www.revistadiners.com.co)

*Para información adicional, consultar los siguientes portales<:

www.thewineschool.com.co

www.wsetglobal.com

www.mastersofwine.org