Foto cortesía de Bulldog Gin.

El mundo de las ginebras siempre ha proyectado una imagen de clásico refinamiento inglés. Es más: la mayoría de las más afamadas marcas se definen como London Dry Gin (ginebra seca londinense), con nombres, etiquetas, caligrafía y tipografía de minucioso estilo. Tanqueray, por ejemplo, es el apellido de Charles, su carismático y visionario creador; Beefeater hace alusión al clásico guardia del puente de la Torre de Londres, donde se atesoran las joyas de la corona; Bombay Sapphire rememora la importancia del Virreinato de la India, uno de los territorios históricamente más preciados por los británicos; Plymouth es la preferida de los oficiales de la Royal Navy; Blue Ribbon (Cinta Azul) delata su espíritu noble al tener un aristocrático origen francés; London No. 1 no deja duda sobre su origen ni sobre sus aspiraciones; Hendricks, con su botella oscura de farmacia y sus insinuaciones herbáceas y florales, destaca el carácter único del suelo escocés…Y, así, sucesivamente.

¿Pero qué decir de una ginebra bautizada con el nombre de Bulldog, ese famoso perro gladiador inglés? La verdad es que esconde  no pocas sorpresas.

Bulldog Gin no tiene nada que ver con gloriosas historias del pasado. Es una ginebra nacida en la cabeza de un banquero de origen indio, radicado en Nueva York, quien, inquieto por su futuro entre balances y títulos valores, decidió incursionar en un mundo de los destilados, con una sola misión en mente: romper con las tradiciones y ofrecer, especialmente de cara a los adultos mayores, un producto más ajustado a sus expectativas.

Creador insospechado

Anshuman Vohra. Foto tomada de www.ellaboratoriogastronomico.com

Precavido y realista, Anshuman Vohra, nacido en Estados Unidos y egresado de la universidad W&M, de Wiliamsburg, Virginia, no practicó un salto al vacío, sino que planificó cada paso del proyecto, mientras continuaba devengando un jugoso salario como vicepresidente del banco Carl Marks, donde llegó a manejar negocios por más de 13.000 millones de dólares.

A diferencia de muchos otros jóvenes ambiciosos y educados, Vohra no quiso explorar los sectores tradicionales. Se enfocó en producir una ginebra premium después de notar que esta bebida venía perdiendo aceleradamente su participación de mercado. Adoptó como modelo los casos de Absolut y Skyy, que habían cambiado la percepción de los vodkas con un hábil manejo de diseño, comunicaciones y publicidad.

Durante meses, se dedicó a probar todas las ginebras comercialmente disponibles en Estados Unidos, con el fin de construir cuadros comparativos de aromas, sabores, precios y percepciones de valor.

Echando mano de su experiencia como banquero, consiguió capital de trabajo suficiente para iniciar su proyecto. Una de sus primeras acciones fue contratar a una centenaria destilería londinense, con más de 200 años de experiencia. Casi al mismo tiempo, incorporó a un empresa publicitaria y de mercadeo, especializada en desarrollo de marcas. Una buena cantidad de inversionistas provino de un grupo de amigos tenistas.

Y como buscaba romper esquemas, empezó por incorporar –fuera del enebro, el regaliz y las semillas de cilantro–, otros componentes botánicos como semillas de amapola, flor de loto, ojo de dragón y esencia de almendras, con un trasfondo cítrico. Finalmente, y obsesionado con obtener una ginebra delicada y expresiva, aceptó someter sus alcoholes a un proceso de cuatro destilaciones.

Todo este conjunto de ingredientes y procesos dio como resultado una bebida provocadora pero no alternativa, que ha encontrado un lugar entre consumidores de 30 a 40 años. Según Vohra, “no es para los abuelos”.

Altos reconocimientos

La ginebra fue lanzada al mercado en 2006, y en 2008 obtuvo, por parte de la revista Wine Enthusiast, el más alto reconocimiento a una bebida espirituosa. El jurado dijo: “nos encantó la Bulldog”.

Como presidente de la compañía y cabeza de una empresa de pocos empleados,

Vohra cree firmemente en un estilo de comercialización personalizado y en la búsqueda de socios que compartan su visión.

Hoy, Vohra se dedica a viajar por el mundo, realizando un tipo de actividad que dista mucho de sus días de banquero, cuando, durante 24 horas y siete días a la semana, no despegaba sus ojos de una pantalla de computadora. “Ni me doy cuenta que estoy trabajando”, dice.

Bulldog ha tenido dos pruebas de fuego durante su corta vida, logrando mantenerse en pie: fueron, en su orden, la crisis de la economía estadounidense y, en la actualidad, la emergencia económica que sacude a España, uno de los mercados más importantes para su producto. ¿Cómo explica que Bulldog no se haya desplomado?. Así le respondió Vohra al Wall Street Journal: “Cuando todo anda bien, la gente sale y se toma una bebida para celebrar. Pero cuando las cosas marchan mal, uno ahoga sus penas en una buena copa”.

Bulldog, en la copa

El mezclador Fever Tree hace un complemento perfecto a una copa de Bulldog. Foto cortesía de Bulldog Gin.

Si quiere disfrutar esta nueva ginebra, pruebe esta mezcla, que nunca falla:

-Utilice, preferiblemente, una copa tipo balón

-Si puede, consiga trozos grandes de hielo, en vez de cubos diminutos, para poderr mantener la bebida fría, evitando que se diluya

–Ponga un tercio de ginebra Bulldog

-Utilice una rebanada de Lima-Limón

-Complete con 2/3 de Indian Tónic Water Fever Tree

-Disfrute y prepárese para un buen almuerzo