Jonathan Driver, el mensajero global del Diamond Jubilee by John Walker & Sons. Foto cortesía de Diageo.

Hace pocos días, a su paso por otro de los puestos fronterizos que ha franqueado en los últimos tres meses (como parte de una gira mundial sin precedentes), el británico Jonathan Driver empezó a sudar frío.

Acababa de aterrizar en el aeropuerto Simón Bolívar, de Maiquetía, en Venezuela, y al pasar por la aduana los guardas le pidieron abrir una caja de madera a la que se aferraba con firmeza. En ella transportaba una reliquia contemporánea avaluada en cerca de US$170.000. Su pérdida o ruptura le causaría problemas. Se trataba de un decantador cónico de cristal, en forma de diamante, en cuya elaboración habían participado los mejores artesanos europeos.

Como buen ciudadano, Driver atendió las instrucciones al pie de la letra. De repente, notó que uno de los agentes había retirado la tapa de cristal del costoso envase y estaba observando algunos diamantes incrustados en la pieza. Luego, el funcionario empezó a  conversar alegremente con sus compañeros, mientras agitaba la cápsula como si se tratara de un simple pedazo de papel. Driver lo miraba con ojos de espanto, rogando que no se le cayera. Después de algunos minutos y de no pocas preguntas, logró pasar un nuevo lindero. Ahora sólo le faltaba cerciorarse de que el líquido, depositado en un envase especial en su maleta, estuviera intacto.

Nunca, en sus más de 20 años de trabajo en la industria licorera, había recibido el encargo de recorrer el mundo con un ejemplar único, jamás antes fabricado en la historia de las bebidas destiladas. Este objeto, elevado a la categoría de obra artística, constituye el homenaje con el que la casa John Walker & Sons ha querido rendirle tributo a la Reina Isabel II con motivo de sus 60 años en el trono de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Además, la relación de la destilería escocesa con la monarquía data de 1934, cuando la firma de John Walker & Sons fue aceptada como proveedor oficial de la Casa Real.

60 botellas para el mundo

Tanto la botella, como su base y sus "tumblers" acompañantes son hechos en cristal. El envase tiene finos detalles en plata, con incrustaciones de diamantes. Foto cortesía de Diageo.

Sólo se han fabricado 60 unidades del Diamond Jubilee, en cuyo interior yace un espirituoso elaborado con maltas y whiskies de grano que datan de 1952, año en que la soberana ascendió al trono, tras la muerte de su padre, el rey Jorge VI. Los ingresos por la venta de las 60 botellas se destinarán al Queen Elizabeth Scholarship Trust (QEST), una obra benéfica que opera en Inglaterra para estimular los oficios artesanales.

En realidad, la botella del Diamond Jubilee es un ejemplo vivo del trabajo hecho por 60 hombres y mujeres con sus propias manos, hasta lograr un exclusivo envase de 700 ml, que ha ya logrado su lugar en la historia.

En este trabajo, iniciado hace cinco años, participaron desde maestros destiladores, fabricantes de cristal, plateros, libreros y talladores, hasta productores de cueros, calígrafos, carpinteros y otros expertos en artes manuales. Justo ahora cuando la tecnología y las máquinas reemplazan al arte de crear cosas con las manos, este proyecto busca, precisamente, preservar las tradiciones de un país conocido por grandes creaciones hechas a mano, como, por ejemplo, los vehículos Rolls Royce, entre muchas otras.

La visita relámpago de Driver a Bogotá, el pasado jueves, duró apenas un día, o sea, el tiempo suficiente para exhibir el costoso artefacto ante un grupo reducido de periodistas y clientes de los productos de John Walkers & Sons. Lo hizo poniéndose un par de finos guantes blancos para no dejar huellas sobre el cristal. Los vasos acompañantes son del mismo material y muestran espectaculares tallas con escenas de la campiña inglesa.

Jim Beveridge fue el master blender responsable de la elaboración de este exclusivo whisky. Foto cortesía de Diageo.

Una obra de artesanos

Driver admite que el whisky Diamond Jubilee no persigue fines comerciales, sino  que busca, por un lado, demostrar la excelencia de la mano de obra británica y europea, y, por otro, crear un nuevo icono para la compañía. Hasta ahora, el whisky más aristocrático de la empresa era el King George V, categoría superior de la etiqueta de Sello Azul. En escala descendente les siguen conocidos productos como Blue Label, Black Label, God Label, Green Label y Red Label.

El whisky conmemorativo como homenaje a Isabel II fue añejado en dos barricas, hechas con roble inglés, procedente de los terrenos aledaños al Palacio de Sandrigham, en Inglaterra, donde la reina pasa algunas temporadas. Es la primera vez que un soberano autoriza el corte de árboles para estos fines.

Además del millón de libras esterlinas donadas por John Walker & Sons a la fundación Queen Elizabeth Scholarship Trust (QEST), la casa escocesa, igualmente, le obsequiará a Su Majestad una botella de Diamond Jubilee, con su base de cristal, su caja de lujo y sus vasos acompañantes, lo mismo que un libro cosido a mano y dedicado especialmente a ella. Asimismo, los compradores de las otras 60 unidades recibirán un paquete similar, con dedicatoria personalizada.

Hasta ahora, Driver ha recibido 20 órdenes de compra en Asia y Europa. Y en su viaje a Venezuela, Colombia, México y República Domincana –los principales mercados de los whiskies Johnnie Walker en la región–, el “mensajero del diamante” espera vender un par de botellas más. Para finales de 2012, todas las estarán en manos de coleccionistas y aficionados.

Manos maestras

La botella de Diamond Jubilee y sus accesorios acompañantes –libro, vasos, caja de madera– son el resultado de un trabajo conjunto de 60 artesanos de alto reconocimiento en Gran Bretaña y Europa.

Entre ellos figuran:

– Baccarat Crystal. Esta empresa francesa, famosa por su cristalería de lujo, destino a ocho de sus mejores artesanos para soplar y pulir el decantador de cristal y su base de cuatro patas.

-Philip Lawson Johnston. Este grabador pertenece al círculo de proveedores de Su Majestad y fue el encargado de adornar los dos vasos que se entregan con la botella.

-N.E.J. Stevenson, carpintero y tallador de madera. Ejecutó la caja. También es proveedor exclusivo de Su Majestad.

-Laura West. Es profesora de la fundación QEST y fue la responsable de armar el libro del Diamond Jubilee, a mano. La cubierta es de cuero blanco, repujado.

-Sally Mangum. Está calígrafa, también adscrita al grupo de proveedores de Su Majestad, adornó gran parte del libro. Sus plumas de acero son similares a las utilizadas por Leonardo Da Vinci.