La carne roja y los quesos conforman un dúo inseparable a la hora de sentarse a disfrutar de una buena botella de vino. Pero ahora, en Australia, un grupo de bovinos está alimentándose con hollejos y semillas de uvas vitiviníferas, y los primeros resultados muestran tendencias promisorias.

Anteriormente, los subproductos de la elaboración del vino se destinaban a la destilación de grappas o aguardientes de uva, o simplemente se empleaban como abono natural. Pero tras un proceso de preparación adecuado, estos materiales pueden ser consumidos por las vacas, hasta el punto de convertirse en un alimento alternativo en pequeños y grandes hatos.

Frente a rumiantes que sólo consumen pasto u otros forrajes, las vacas enófilas producen una mayor cantidad de leche (un 5% adicional), con un porcentaje más alto de antioxidantes y ácidos grasos. Algunos entusiastas comienzan a especular que a mayor volumen de vino consumido, mayor será la cantidad y calidad de la leche que nos tomamos (y de carne y queso, por supuesto).