¿Se ha preguntado alguna vez qué tipo de consumidor de vinos es usted? Si no lo ha hecho, vale la pena que reflexione por un instante sobre su lugar en el mundo del vino. En su propio silencio –y ojalá con una copa de vino en la mano–, podrá darse cuenta si quiere profundizar algo más o si ya se encuentra satisfecho con su situación.

El consumidor indiferente: ¿es usted uno aquellos a quien le da igual que le ofrezcan vino, cerveza o cualquier destilado? Si es así, no se sienta incómodo, porque quizás no haya tenido la oportunidad de probar, bajo un mismo techo, vinos de todos los tipos y todos los estilos. Definitivamente, Expovinos 2010 es el lugar especial para perder su indiferencia.

El consumidor promedio: ¿no compra usted vinos con frecuencia, pero aprovecha para beberlos en cualquier ocasión, en compañía de familiares y amigos? Por lo general, el “consumidor promedio” no lee revistas, ni libros, ni blogs sobre el tema, y lo que conoce lo ha aprendido de oídas. Ojo: no se sienta incómodo. A este grupo pertenece la mayoría de los consumidores de vino en el mundo. Es casi seguro que si tiene la oportunidad de asistir a una clase o a una conferencia, podrá descubrir el enófilo que hay en usted. Durante los tres próximos días, podrá asistir a una de las 32 conferencias programadas en la feria. Estoy seguro que algo positivo se llevará de la experiencia.

El buscador: este es uno de los grupos más interesantes. Siempre están a la caza de descubrir sensaciones nuevas, desde variedades de uva y estilos de vino, hasta denominaciones de origen y países productores. El “buscador” ya conoce las diferencias básicas entre un tinto elaborado con la uva Cabernet Sauvignon y otro con la variedad Merlot. Al primero lo encuentra más firme y profundo, y al segundo, más suave y agradable. Lo mismo le sucede con un Chardonnay y un Sauvignon Blanc, en la categoría de los blancos. Al primero lo sentirá más denso y untuoso, y al segundo, más fresco y ligero. El buscador no tiene dificultad en buscar asesoría adecuada y, cuando tiene la oportunidad, asiste una degustación o le dedica tiempo a un programa de televisión sobre el tema. A este consumidor quizás no le parezca desconocido el nombre de Patricio Tapia, uno de los invitados especiales en Expovinos 2010.

El consagrado: este es el tipo de consumidor con el que sueña cualquier productor. No sólo dedica tiempo para aprender y explorar por sí sólo las distintas opciones que ofrece el mercado, sino que consagra parte de su presupuesto a la compra de etiquetas de todos los orígenes, incluidas algunas de guarda, para su posterior disfrute. No es de los que compra una sola botella de vino de la misma marca, sino, cuando menos, media docena. Al “consagrado” le gusta sentir la evolución del vino y apreciarla.

El conocedor: este consumidor compra vinos de colección y suele pasar sus vacaciones en países productores. Lee profusamente sobre la cuestión y posee una cava organizada. Lleva, además, una detallada bitácora de los vinos que ha probado. Para el “conocedor”, el precio no es una barrera, y hace lo imposible por probar las grandes botellas del mundo. Si su bolsillo no es tan hondo, convida a amigos y familiares para comprar botellas en compañía y no morirse sin haber probado los iconos más famosos.