La película Entre Copas hizo dos cosas por el vino: una, llevó al estrellato al Pinot Noir, y otra, acabó con la imagen del Merlot, quizás uno de los vinos más amables y fáciles de tomar que se conozcan. Viñá La Rosa, de Chile, ha tenido como eje de su producción al Merlot. Por eso, le preguntamos a José Ignacio Cancino, enólogo-jefe de Viña La Rosa, por qué el Merlot sigue vigente y, más que eso, por qué el Merlot es un vino que se ajusta bastante bien al paladar genético de los colombianos.

¿Hay lugar hoy para el Merlot?

Por su naturaleza, el Merlot es un vino suave y afrutado, y, en consecuencia, muy atractivo para los consumidores de todas las latitudes. Es fácil de tomar y siempre ha sido un vino con el que los consumidores inician su historia con el vino.

Pero habiendo dicho esto, quiero hacer hincapié en que el Merlot no es un vino simple. Algunos de los grandes vinos franceses contienen Merlot. Y eso ya dice mucho. Así como es sencillo de tomar, también es complejo desde el punto aromático y gustativo.

En mi opinión, el Merlot nunca dejará de tener un papel protagónico en el mundo de los vinos tintos.