Jean Sebastian Robicquet. Foto El Espectador.

Jean Sebastian Robicquet es un francés alto y elegante, pero, ante todo, metódico. No se toma más de un minuto para dar un saludo protocolario. Luego estira el brazo para alcanzar un valija negra, que ha colocado cuidadosamente en el piso. Extrae tres frascos con un contenido límpido y cristalino. Y me pone a prueba.

Estamos sentados en la terraza del restaurante Club Colombia, en Bogotá, porque, al momento de la cita, expresó un profundo interés en la gastronomía criolla.

Pide un juego de copas para Dry Martini y vierte, lentamente, el contenido de la primera botella. Se trata de un vodka de grano. La bebida se siente caliente y punzante, perfecta para subirle la temperatura al cuerpo y al espíritu en una tarde de vientos fríos que bajan de la cordillera.

La confección del Ciroc

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Robicquet escucha los comentarios y procede al segundo paso. Toma otra botella y hace una pequeña advertencia: se trata de una muestra de tanque, de alta pureza (96 grados de alcohol), por lo que es necesario diluirla con agua (dos partes de líquido por una de vodka). El destilado de este envase proviene de la uva Mauzac Blanc, típica de la región de Gaillac, al sur de Francia. Se siente frutada, cítrica y fresca. Luego procede a abrir el tercer frasco y esta vez explica que contiene una muestra destilada de la uva Ogni Blanc, originaria de la zona de Cognac. Es un fruto de gran delicadeza, que sirve como lienzo para el nuevo vodka. Y, al igual que el anterior, también lo rebaja con agua. Finalmente, mezcla el contenido de las dos últimas botellas y agrega la cantidad justa de líquido para no atenuar su efecto. “Now, this is Ciroc”, explica Robicquet, en inglés.

“Muchos destilados en el mundo se hacen con sobrantes de varias materias primas. Pero éste utiliza uvas cuidadosamente seleccionadas para obtener un elixir esplendoroso”.

El vodka Ciroc es diferente a los demás. Es como entrar en un nuevo territorio. “Generalmente, el vodka se asocia con la vida de campo y con los granos; el Ciroc, en cambio, es un licor de uvas, concebido para personas cosmopolitas, acostumbradas a grandes marcas de vinos y licores”, explica.

Un pasado de vinos y Cognac

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Robicquet proviene de una vieja familia francesa, involucrada en el mundo del vino desde el siglo XVII. Hasta ahora, muchos de ellos se habían concentrado en la elaboración de Cognac. Pero él decidió meterse en nuevos terrenos y vio en el vodka viníco una oportunidad interesante para Francia. Otros pueblos europeos han elaborado la bebida partiendo de granos y tubérculos. Sólo en muy contados casos se ha utilizado la vid como materia prima. Y el resultado, definitivamente, es distinto.

La elaboración del Ciroc exige un proceso complejo, como el del champán. Éste se inicia con la elaboración del vino de base. Primero se fermenta el mosto de la variedad Ogni Blanc y posteriormente se elabora otro, con la cepa, también blanca, Mauzac Blanc, procedente de Gaillac, al sudoeste de Francia. Por el hecho de utilizar maceraciones en frío y fermentaciones controladas, los vinos resultantes son expresivos en fruta y acidez. Después se destilan cinco veces para obtener un alcohol de alta pureza. Finalmente, se mezclan. “El resultado es un vodka fresco, vivaz y cítrico, con un claro espíritu vínico; un vodka de lujo. Es un vodka creado con los mismos estándares de calidad de un Cognac”.

A lo anterior se suma un empaque estilizado y llamativo, que contribuye a su imagen de elegancia y exclusividad. La botella utiliza el color azul, asociado con la bonanza paradisíaca del llamado Pays de Carcagnan, una especie de paraíso en el imaginario colectivo.

El Ciroc, ante todo, posee la versatilidad de adaptarse a distintas ocasiones de consumo, puro o en forma de cóctel. “Es como cuando alguien usa una cartera de Louis Vuitton; es decir, puede lucirse con un traje elegante o con un par de bluejeans; es un producto que refljea, más que estatus, un estilo de vida casual, pero refinado”.

Robicquet prefiere asociar su vodka al concepto expresado por algunos especialistas, en el sentido de que las bebidas alcohólicas elaborados con granos y tubérculos son para el pueblo; y aquellos preparados con uvas son para los reyes.

En busca de la distinción

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Cree que el Ciroc ya tiene asegurado un lugar en el panteón etílico, porque le otorga al vodka la distinción que le faltaba. Incluso, construyó deliberadamente el nombre uniendo dos palabras: Cime, que traduce cima, y Roche, que significa roca.

Como contraste a tanta elegancia, ordenamos una muestra de distintos platos nacionales, incluidos chicharrón, empanadas, pequeños tamales y chorizos. La combinación fue perfecta. Los 40 grados de alcohol entraron a romper las cadenas de ácidos grasos, mientras que los aromas frutados generaron una agradable sensación de frescura.

 Algo más sobre Robicquet

De profesión enólogo, Jean Sebastián Robicquet optó, inicialmente, por instalarse en Singapur para educar a los orientales en la cultura del vino y los destilados de uva. Luego regresó a su Cognac natal.

Es la segunda vez que Robicquet visita Bogotá. Como habían pasado más de 10 años de su último ingreso, su reacción inmediata fue decir que la ciudad se había convertido ya en una metrópolis.