Pocos años han sido tan buenos como el 2010 para La Rioja. Mientras Australia se ahoga en vino y se ve forzada a cerrar muchos emprendimientos vitivinícolas –y Francia trata de ajustarse a la pérdida de participación en el mercado global–, los productores españoles de La Rioja están incrementando de manera sostenida y creciente su volumen de ventas al exterior. Más interesante aún, los pedidos se circunscriben casi exclusivamente a las categorías de Reserva y Gran Reserva, es decir, las que dejan los mejores márgenes de ganancia.

A escala global, La Rioja vendió el año pasado 267 millones de litros, lo que representa un crecimiento del 13,5 por ciento con respecto a 2009. Pocos países productores pueden contar la misma historia.

En el mercado interno español, La Rioja es la denominación de origen de mayor recordación y la de mayores ventas en todos los niveles. Incluso, los jóvenes prefiere a los vinos de la zona por encima de otras más contemporáneas.