En una reciente edición de la revista estadounidense Wine Spectator, una lectora inquieta preguntó a los editores si el corcho volador de una botella de champán puede herir a alguien. La respuesta fue contundente. Los expertos citaron estudios de la Academia Norteamericana de Oftalmología, en los que se indica que el corcho de una botella de espumante avanza a una velocidad de 80 kilómetros por hora y, por lo tanto, puede causar serios traumas si impacta la vista, como, por ejemplo, sangrado, desprendimiento de la retina, daño al iris e, incluso, ceguera.

¿Qué hacer para evitar un accidente?

-Mantener la botella a una temperatura de 7 grados centígrados, para evitar, así, que la apertura sea volátil. El corcho de una botella de champán caliente salta de inmediato una vez se retira el bozal. En cambio, a baja temperatura, el tampón da tiempo suficiente para sujetarlo y retirarlo con cuidado.

-Quitar el bozal de alambre sólo al momento de destapar la botella. Una vez cumplida esta etapa, poner el pulgar sobre el corcho mientras al resto de la mano agarra el cuello del envase. Luego girar la base de la botella lentamente hasta abrirla. Otra medida de protección es colocar de tela una servilleta sobre el corcho mientras se manipula.

-Para mayor seguridad, apuntar la botella en dirección contraria a su vista o a la de sus invitados.