Vinos blancos de Australia.

Es muy injusto que algunos bebedores de vino, especialmente los que prefieren el tinto, piensen que el blanco es el hermano pobre de la familia. Algunos –con cierto tonillo machista– aseguran que este tipo de bebida es para señoritas, y, a renglón seguido, pontifican –con un fuerte golpe en la mesa– que, “nosotros, los hombres, tomamos tinto”.

El mundo de los blancos es tan complejo como el de los tintos, e, incluso más, si se tiene en cuenta que las uvas blancas son, aromáticamente, más voluptuosas que las negras. No hay duda que una de las cosas mejor valoradas en los vinos es su perfume. Igualmente, ocupan un lugar bien merecido en la mesa, tanto en su condición de refrescantes bebidas aperitivas, como en su papel de acompañantes obligados de platos refinados y de postres. No hay que olvidar que algunos de los grandes vinos del mundo son blancos, como el champán, el Sauternes o el Tokaj húngaro.

Los mejores

Traigo toda esta historia a propósito de las inquietudes expresadas por muchos lectores y contertulios, que preguntan cuáles son los mejores productores de blancos en el actual universo del vino.

En esta ocasión, voy a ocuparme de las regiones del mundo caracterizadas por la producción de blancos excepcionales, aclarando que, dentro de un respectivo territorio, los ejemplos citados son los únicos, pero sí los más reconocidos. Esta vez me concentraré en el Viejo Mundo, para no sentirme acosado por la brevedad del espacio. La próxima semana abordaré los lugares privilegiados del Nuevo Mundo, cuyo abanico de blancos es igualmente rico.

En ambos casos, citaré los mejores prototipos en orden alfabético. Simplemente, no quiero herir susceptibilidades ni sugerir preferencias personales.

Alemania. Las condiciones climáticas del país teutónico obligan a que las dos terceras partes de su producción vitivinícola está dedicada a la elaboración de vinos blancos. Y si bien es cierto que algunos consumidores asocian a Alemania con el económico y semi-dulce Liebfraumilch , los grandes conocedores sitúan a los vinos alemanes entre los mejores del mundo, tanto por su potencia aromática, como por su elegancia. A la hora de señalar terruños destacados sobresalen nombres como Rheinhessen, Rheingau y Mosel-Saar-Ruwer. La uva de mayor expresividad en dichas latitudes es la Riesling, que entrega desde vinos secos y de elevada acidez, hasta seductores dulces. Unos y otros comparten, ante todo, la virtud del equilibrio. En general, los blancos alemanes se caracterizan por un cuerpo ligero, bajo contenido alcohólico y cero añejamiento. Otras variedades relevantes son la Gewürztraminer y, en menor medida, la Müller-Thurgau.

Rias Baixas, una denominación admirada.

España. Entre los blancos españoles están, desde luego, los fortificados vinos de Jerez. En cuanto a secos de gran acogida nacional e internacional figuran los de la región de Galicia, especialmente los pertenecientes a distritos tales como La Coruña, Pontevedra, Lugo y Ourense. Si queremos ser más específicos en cuanto a denominaciones de origen, deben mencionarse las de Rías Baixas, Monterrei, Ribeiro , Ribeira Sacra y Valdeorras. Sin duda, el terruño de mayor resonancia es Rías Baixas, donde se producen, con la uva Albariño, vinos blancos aromáticos y de gran elegancia. Otra denominación destacada es Rueda, en Castilla-León, fortín de la inconfundible cepa Verdejo, En Rioja, asimismo, sobresalen algunos vinos blancos hechos con la uva Viura, una leyenda peninsular.

Francia. Los blancos de la vieja Galia, definitivamente, figuran entre los más emblemáticos del mundo, En cierto sentido, todos los enólogos internacionales los toman como punto de referencia a la hora de elaborar sus caldos. Igual que ocurre en muchos países europeos, las denominaciones de origen francesas están ligadas a variedades específicas, y viceversa. Borgoña, por ejemplo, es la meca del Chardonnay, uva que también se cultiva en la región de Champaña y es la base de los grandes espumantes. La zona del Loira (con el distrito de Sancerre a la cabeza) es, por su parte, la morada natural de los mejores Sauvignon Blanc del mundo, aunque la variedad también se planta con éxito en Burdeos. Y hablando de Burdeos, no queda duda que sus obras maestras son los vinos de Sauternes y Barsac, preparados con variedades muy especiales como Sémillon, Sauvignon Blanc y Muscadelle. En Alsacia, por su parte, sobresalen los Riesling, con los mismo estándares de calidad encontrados en las mejores bodegas alemanas. Otras uvas alsacianas de antología son Gewürztraminer, Pinot Gris, Pinot Blanc y Muscat. Todos estos vinos se comercializan en distintos estilos: secos, dulces y espumantes.

Italia. Aunque los italianos nos sorprenden con sus tintos piamonteses de Barbera y Barbaresco (hechos con la sorprendente variedad Nebbiolo) –y con los Sangiovese de la Toscana–, existe un consenso calificado alrededor de los magníficos blancos de la península. En zonas como Tre Venezie (literalmente las tres Venecias, que incluyen a Veneto, Trentino Alto-Adige, y Fruili-Venezia Guilia), se aprovecha el predominante clima fresco para convertir al Pinot Grigio en una estrella difícil de opacar. El Veneto también es el punto de partida del Soave, hecho con las italianísimas uvas Trebbiano y Garganega . La región de Umbria, por su lado, nunca dejará de sorprendernos con sus elegantes Orvieto, hechos con una mezcla de Trebbiano y Grechetto. Y qué decir del Marsala, ese vino licorosos y complejo de Sicilia.

Hungría. Uno de los mayores tesoros del mundo vitivinícola es el Tokaj Aszú. La región húngara de Tokaj está dominada por variedades blancas como Furmint, Hárslevelű y Sárgamuskotály. Todas contribuyen a crear los complejos aromas y sabores del Tokaj, identificado siempre por el aporte de un hongo noble llamado botrytis cinerea. Es así como el Tokaj desarrolla una personalidad inconfundible. El dulzor de este vino –es decir, su azúcar residual– se mide en una unidad llamada Puttonyos, que va del nivel 3 al nivel 6, así: el 3, 60 gramos por litro; el 4, 90 gramos; el 5, 120 granos, y el 6, 180 gramos. El Tokaj siempre se conocido como “un vino de reyes”.

Como se ve, el universo del vino blanco es inagotable y sólo nos espera que lo descubramos en toda su magnitud para que, algún día, cambiemos su percepción negativa. Les juro que vale la pena.

Una próxima entrega: California, Oregon, estado de Washington, Chile, Argentina, Nueva Zelanda y Australia.