Lalande-de-Pomerol, una preciada bodega de la zona del Pomerol, en Burdeos, ha pasado a manos chinas; a manos estatales, para ser más exactos. Su etiqueta más conocida es Chàteau Viaud.
Después de tres años de negociaciones, Philippe Raoux, propietario de célebres casas como Château d’Arsac, en Margaux y del complejo turístico La Winery, le vendió todos sus activos de la viña y bodega Lalande-de-Pomerol Cofco, una empresa controlada en su totalidad por el gobierno chino.
La nueva adquisición pone nuevamente a China en una situación protagónica dentro de los negocios internacionales del vino. Los expertos aseguran que este tipo de movida tiene por objeto seguir despertando el interés de los consumidores chinos en la bebida y, de paso, aprovechar el conocimiento de los franceses en el sector para mejorar la producción interna de vinos chinos.
De hecho, el negocio con Lalande-de-Pomerol incluye la transferencia de conocimiento y tecnología.