Un informe de Wines of Argentina

El vino Malbec, varietal de bandera de Argentina, tiene a partir de ahora su propio día mundial. Será el 17 de abril, a partir de 2011.

Desde los tiempos del Imperio Romano hasta la modernidad, el Malbec ha sido reconocido y disfrutado por los paladares europeos, principalmente ingleses y franceses. Siglos después llega a Argentina, donde esta cepa se ha desarrollado de manera inigualable y encuentra el hábitat que propicia vinos únicos que reconoce el mundo entero. Hoy Argentina es el mayor productor mundial de Malbec y la variedad es la estrella de sus vinos. Se cultiva en todas las regiones vitivinícolas del territorio y es por eso que Wines of Argentina ha decidido rendirle homenaje a su cepa emblema.

Festejos por lo alto

El 17 de abril del próximo año se llevarán a cabo los festejos del “Malbec World Day”. Ciudades como Nueva York, Londres y Mendoza serán las anfitrionas de los encuentros que harán gala del vino que más ha crecido internacionalmente en los últimos tiempos. La Gran Manzana representando a América del Norte (principal mercado de los vinos argentinos) y la capital del Reino Unido como símbolo del alcance que la cepa tuvo a nivel histórico en Europa; Mendoza, por su parte, por ser la capital vitivinícola de Argentina y la cuna del Malbec. Estas urbes serán sede de seminarios, degustaciones y actividades especiales en restaurantes y vinotecas que tendrán al Malbec argentino como figura principal. Además, se prevén exclusivas fiestas con invitados especiales y celebridades de la industria.

El por qué del 17 de abril

El origen del Malbec se encuentra en Bordeaux, en el sudoeste de Francia. Allí se cultivaba este cepaje con el cual se elaboraban los vinos conocidos con el nombre del lugar: vinos de Cahors. Estos vinos alcanzaron reconocimiento desde los tiempos del Imperio Romano. Luego se consolidaron en la Edad Media, para terminar de fortalecerse en la modernidad. Un paso decisivo fue la conquista del mercado inglés, proceso que tuvo su origen en la boda entre el rey de Inglaterra y la duquesa de Aquitania, con la cual, el sudoeste de Francia quedó bajo la autoridad del rey inglés; a partir de entonces, se produjo un giro del mercado británico hacia esos vinos, y se comenzó a construir la cultura de la apreciación del cepaje en Inglaterra y en el mundo. Cuando la plaga de filoxera destruyó la viticultura francesa, a fines del siglo XIX, el “Cot” cayó en el olvido, dejando sin embargo, una cultura de apreciación del Malbec ya construida.

El portador del Malbec

Sobre esa base se desplegó, un tiempo después, el Malbec argentino. A nuestro país llegó de la mano del francés Michel Aimé Pouget (1821-1875), agrónomo contratado por Domingo Faustino Sarmiento para llevar adelante la dirección de la Quinta Agronómica de Mendoza.

Siguiendo el modelo de Francia, esta Quinta Normal se propuso incorporar nuevas variedades de cepas como medio para mejorar la industria vitivinícola nacional. Esta iniciativa fue acogida por el gobernador de Mendoza Pedro Pascual Segura. El 17 de abril de 1853 presentaron el proyecto ante la Legislatura Provincial, con vistas a fundar una Quinta Normal y una Escuela de Agricultura. La Cámara de Representantes abordó el proyecto y terminó por aprobarlo con fuerza de ley el 6 de setiembre de 1853.

Pouget llegó a Mendoza en 1853, a los 32 años de edad, y se puso al frente de la Quinta, trayendo de Francia plantas, semillas y cepas de varios tipos, como Cabernet Sauvignon, Pinot Noir y Malbec.

El aporte de los inmigrantes

A fines del siglo XIX y de la mano de los inmigrantes italianos y franceses, la vitivinicultura se desarrolló exponencialmente y con esta, el Malbec, que se adaptó rápidamente a los diversos terruños que proponía nuestra geografía, donde se dio incluso mejor que en su sitio originario. Así fue como, con el tiempo, y con mucho trabajo, se perfiló como la uva insignia de la Argentina.

La gestión de Pouget y Sarmiento y la Quinta Normal de Mendoza fue parte decisiva de este proceso. El día 17 de abril es, para Wines of Argentina, no sólo el emblema de la transformación de la vitivinicultura argentina, sino el punto de partida para el desarrollo de su cepa insignia, bandera de su vitivinicultura a nivel mundial.

Tomado del portal www.winesofargentina.org